Atravesar varias zonas horarias
A medida que el yacht navega hacia el oeste, la hora va cambiando poco a poco. Al llegar al Caribe, es posible que hayas retrasado el reloj unas cuatro o cinco horas.
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Cruzar el Atlántico no es unas vacaciones de vela convencionales. Es una oportunidad única para dejar atrás la rutina, formar parte de una tripulación oceánica y vivir la vida en el mar de una forma auténtica.
For several weeks, the horizon becomes your world. Days are shaped by wind and weather, shared meals, watch systems and the rhythm of the yacht. There are no fixed daily programmes and no quick way back to shore. Only the ocean, the crew and the journey ahead.
Cruzar el Atlántico es muy diferente de nuestros cruceros de vela habituales. No hay fondeaderos diarios, visitas a restaurantes ni oportunidades para bajar a tierra. Una vez que el yacht zarpa, la tripulación puede pasar dos semanas o más sin ver tierra
Todos a bordo forman parte de la vida diaria en el yacht. Dependiendo de la experiencia y de las indicaciones del patrón, esto puede incluir hacer guardias, ayudar con las velas, preparar las comidas, mantener los espacios compartidos y colaborar en las tareas necesarias para que el yacht avance con seguridad por el océano.
Una travesía típica hacia el oeste comienza en las Islas Canarias y continúa hacia Cabo Verde, antes de seguir la ruta de los vientos alisios a través del Atlántico hasta el Caribe.
El viaje completo desde las Islas Canarias suele durar unas tres semanas, incluyendo una posible escala en Cabo Verde. Si la travesía comienza en Cabo Verde, la parte de navegación en mar abierto se reduce a unas dos semanas.
Estas son estimaciones y no horarios fijos. El puerto de salida, las escalas, el destino de llegada en el Caribe y la duración dependen del yacht, del viento y las condiciones meteorológicas, así como de la planificación de cada travesía.
Desde las Islas Canarias navegamos hacia el sur, rumbo a Cabo Verde: una travesía de aproximadamente siete días, dependiendo del viento y del estado del mar. Una vez allí, puede haber tiempo para descubrir la cultura única de las islas y preparar el yacht para la gran travesía oceánica.
Tras una escala de unos dos días, dejamos tierra atrás y ponemos rumbo al Caribe. La travesía del Atlántico hasta Santa Lucía suele durar unas dos semanas, durante las cuales la vida a bordo adquiere su propio ritmo de guardias, tareas compartidas y condiciones cambiantes en el mar. Amaneceres espectaculares, noches llenas de estrellas y un horizonte sin fin hacen de esta etapa la parte más especial del viaje.
Todos los tiempos y las escalas están sujetos a las condiciones meteorológicas, a aspectos de seguridad y a la planificación operativa final de cada travesía.
Después de unas tres semanas en el mar, llegar a Granada marca el final inolvidable de la travesía del Atlántico. Tras días rodeados únicamente por mar abierto y horizontes infinitos, la primera vista de su costa verde es un momento muy especial.
El cálido clima del Caribe, las coloridas comunidades isleñas y el ambiente relajado de Granada te dan la bienvenida de nuevo a tierra. La hora exacta de llegada dependerá del viento, las condiciones meteorológicas y del avance del yacht.
Una forma diferente de navegar con nosotros
No necesitas cruzar un océano para formar parte de la vida a bordo. Únete a uno de nuestros cruceros de vela por el Caribe o el Mediterráneo, toma el timón, aprende durante la travesía o simplemente relájate mientras descubres islas increíbles y fondeaderos remotos.
Noviembre es una época tradicional para cruzar el Atlántico hacia el oeste, ya que la actividad tropical suele disminuir y el patrón estacional de los vientos alisios está más establecido. Sin embargo, las condiciones pueden variar considerablemente, por lo que cada salida requiere una cuidadosa planificación de la ruta y de las condiciones meteorológicas.
La travesía suele seguir los vientos alisios del nordeste hacia el oeste, rumbo al Caribe. Cuando están bien establecidos, pueden ofrecer condiciones favorables para navegar durante gran parte de la travesía, pero su intensidad y dirección nunca están garantizadas. El patrón supervisa continuamente las previsiones y adapta el momento de la salida y la ruta a las condiciones que se vayan presentando.
Sometimes known as the “Barefoot Route,” this classic southern passage leads from the Canary Islands towards Cape Verde before following the trade winds west across the Atlantic to the Caribbean. The journey takes you steadily into warmer latitudes, where life settles into the natural rhythm of the ocean. Changing winds, open-water sailing and the occasional calm all become part of an unforgettable adventure. And make the moment you finally reach the Caribbean even more rewarding.
No necesitas ser un navegante profesional, pero sí estar dispuesto a participar activamente.
Bajo las indicaciones del patrón, los huéspedes podrán participar en tareas como:
Hacer guardias de día y de noche
Ayudar con las maniobras de las velas
Tomar el timón
Aprender los conceptos básicos de navegación y observación meteorológica
Ayudar a preparar las comidas
Colaborar en las tareas diarias a bordo
Adquirir experiencia práctica en una travesía en alta mar
El patrón sigue siendo responsable del yacht y decide qué tareas son adecuadas para cada persona y situación.
Cruzar el Atlántico es mucho más que un viaje a vela. Es una oportunidad para dejar atrás la rutina, experimentar la inmensidad del océano abierto y descubrir de lo que eres capaz. No regresarás solo con miles de millas náuticas a tus espaldas, sino también con recuerdos e historias que te acompañarán toda la vida.
Vida al otro lado del Atlántico
Pasar semanas en mar abierto cambia tu percepción del tiempo, las distancias y la vida cotidiana. Estas son algunas de las experiencias que hacen tan extraordinario llegar al Caribe a vela.
A medida que el yacht navega hacia el oeste, la hora va cambiando poco a poco. Al llegar al Caribe, es posible que hayas retrasado el reloj unas cuatro o cinco horas.
Después de posiblemente dos semanas sin ver tierra, la primera isla del Caribe en el horizonte se convierte en un momento emocionante e inolvidable para todos a bordo.
Lejos de la contaminación lumínica, las estrellas se extienden de horizonte a horizonte. Las guardias nocturnas ofrecen una perspectiva completamente diferente del océano y del cielo sobre él.
Los peces voladores aparecen con frecuencia alrededor del yacht y, en ocasiones, incluso llegan a aterrizar en cubierta. Delfines, aves marinas y otros animales marinos también pueden acompañaros durante parte de la travesía.
Las guardias, las comidas, el tiempo y el movimiento del yacht sustituyen las rutinas habituales del día a día. El tiempo adquiere un ritmo más sencillo y cada día está marcado por el océano.
Cruzar el Atlántico requiere paciencia, trabajo en equipo y capacidad de adaptación. Llegar al Caribe a vela es un gran logro y una historia que te acompañará toda la vida.
Las travesías del Atlántico no se pueden reservar directamente por el momento. Envíanos una consulta y cuéntanos por qué te gustaría formar parte de una futura tripulación para cruzar el océano.
Consultar sobre una futura travesía del Atlántico
Tu travesía atlántica incluye todo lo esencial para un viaje cómodo y aventurero:
Tu travesía puede comenzar desde las Islas Canarias o Cabo Verde:
La duración de la travesía depende del lugar de partida y de las condiciones del viento:
¡No se requiere experiencia previa en navegación! Este viaje está diseñado para todos, desde principiantes hasta navegantes experimentados:
El mareo es común durante los primeros días mientras te adaptas al movimiento del barco. Sin embargo, la mayoría de las personas se adaptan rápidamente y pueden disfrutar la experiencia.
Espera pasar alrededor de 2 semanas sin ver tierra, aunque esto puede variar según las condiciones y el ritmo. Algunas travesías pueden durar unos días más.
No dudes en contactarnos directamente. ¡Estaremos encantados de responder a tus preguntas!